El concepto de poder en Foucault – Fernando Ávila Maldonado, Administrador Público

“Después de todo somos juzgados, condenados, clasificados, obligados a competir, destinados a vivir de un cierto modo o a morir en función de unos discursos verdaderos que conllevan efectos específicos de poder” M. Foucault: “Curso del 14 de enero de 1976”, en Microfísica del poder, La Piqueta, Madrid, 1978, pp. 140

INTRODUCCION

En el siguiente trabajo de reflexión, realizaremos un análisis de uno de los temas más emblemáticos del pensamiento desarrollado por Michel Foucault, y del cual se ha ampliamente debatido, a saber: el Concepto de Poder.

Para ello, expondremos sus afirmaciones articulando su pensamiento a través de la representación de su afirmación “el poder, al ser relación, está en todas partes, el sujeto está atravesado por relaciones de poder, no puede ser considerado independientemente de ellas. El poder, no sólo reprime, sino que también, produce efectos de verdad y produce saber”.

Intentaremos llevar a cabo un recorrido por algunos aspectos fundamentales de su afirmación, visualizando como el poder puede ser objeto o instrumento e incluso identidad. Esto nos permitirá ilustrar la comprensión de lo que podemos hacer de su concepción del poder, subrayando desde ya la relación que establece con el saber y el discurso.

Para el filosofo (o arqueólogo como le gustaba definirse) los dos conceptos están interrelacionados. “no hay relación de poder sin el saber, y tampoco conocimiento que no presuponga las relaciones de poder al mismo tiempo”.

Es así, como “Foucault estudió cómo el conocimiento se crea y gana legitimidad, asimismo como se ejerce el poder y cómo los sujetos son constituidos y disciplinados”.

DESARROLLO

La preocupación de Michel Foucault por el funcionamiento del poder tiene su génesis en una serie de experiencias iniciadas en 1968, a propósito de la psiquiatría, la delincuencia, la escolaridad, que fueron reales “desbloqueos políticos” y pusieron a su disposición un campo de análisis nuevo.

“El poder es el pastor del hombre”. Foucault, ilustra con esta afirmación que a la imagen de lo que la Iglesia instauró en la era cristiana, un poder controlador de la iglesia sobre los hombres, el Estado moderno, ejerce el mismo poder (los mismos ritos, sometimientos y conceptos), y esto desde la revolución francesa, momento que identifica como el comienzo del Estado Moderno, construido por la burguesía.

Esto, se expresa, según Foucault, a través de una relación de desigualdad entre el que tiene el poder (medico, psiquiatra, maestro, policía, juez, etc.) quien, además se arroga la razón y el que es sometido (ciudadano, paciente, alumno, delincuente, etc.).

Su concepción del poder no hace exclusiva referencia al gubernativo, sino que contiene los múltiples poderes que se ejercen en el ámbito social, que define también como poder social.

En su obra “La verdad y las formas jurídicas”, expone claramente su definición del poder, cuando habla del “subpoder”, de “una trama de poder microscópico, capilar”, que, precisa, no es el poder político ni los aparatos del Estado, ni el de una clase privilegiada, sino que la multiplicidad de pequeños poderes e instituciones que se encuentran a un nivel más bajo.

Plantea, así, que no existe un solo poder en la sociedad y explica que en ella se dan diversas relaciones de autoridad que se encuentran en distintos niveles. Estas relaciones se manifiestan de manera sutil y se apoyan o complementan entre ellas.

Foucault, afirma que el análisis del poder no se puede solo efectuar a partir de dos relaciones que define como: “1) Contrato – opresión, de tipo jurídico, con fundamento en la legitimidad o ilegitimidad del poder, y 2) Dominación – represión, presentada en términos de lucha – sumisión”.

Considera que el poder no se debe reducir al de la soberanía ya que ella no rige en una relación entre hombre y mujer, estudiante y profesor o dentro de una familia, en donde no existen relaciones de poder que pudiesen ser identificadas o interpretadas como expresión de soberanía. Estas últimas las define como relaciones condicionantes que permiten el funcionamiento de ese poder, son el pilar sobre el cual descansan.

Afirma, que el poder solo nace y funciona a partir de otros poderes, y que, incluso, se alimenta de las consecuencias de estos.

Define con fuerza que existe una estrecha relación entre el poder y las familias, entre el poder y la sexualidad, entre el poder y la actividad económica (productividad), y, señala que, estas relaciones están íntimamente enlazadas y se convierten en condicionantes (del que somete y del que es sometido).

Aunque indica con claridad que “el poder no es un fenómeno de dominación masiva y homogénea de un individuo sobre los otros, de un grupo sobre otros, de una clase sobre otras; el poder contemplado desde cerca no es algo dividido entre quienes lo poseen y los que no lo tienen y lo soportan. El poder tiene que ser analizado como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allá, no está nunca en manos de algunos. El poder funciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes circulan los individuos quienes están siempre en situaciones de sufrir o ejercitar ese poder, no son nunca el blanco inerte o consistente del poder ni son siempre los elementos de conexión. El poder transita transversalmente, no está quieto en los individuos”, no anula el poder estatal.

Cuando habla de “subpoderes,” hace directa referencia al concepto que desarrolló de un poder global al cual estos se integran. Aunque reconoce la importancia del poder estatal, se emplea a tratar de concebir y expresar a lo largo de su obra, una noción inclusiva que contenga tanto al poder global como a los “subpoderes”.

CONCLUSION

Michel Foucault, estudio el poder, distanciándose de las definiciones clásicas del concepto. Señala que el poder no puede ser situado en una única institución, o en el Estado. Considera que el poder se determina por el “juego de saberes que respaldan la dominación de unos individuos sobre otros al interior de las estructuras”.

Afirma también que “El poder no es considerado como algo que el individuo cede al soberano (concepción contractual jurídico-política), sino que es una relación de fuerzas, una situación estratégica en una sociedad determinada”

Foucault, tal como Nietzche se interesa en la relación entre poder y conocimiento, es un convencido de que “el conocimiento genera poder convirtiendo a las personas en sujetos que pueden ser gobernadas a través del conocimiento”.

De igual manera, considera la sexualidad como un punto importante de transferencia para las relaciones de poder y esclarece la forma en que el sexo entra en el discurso permeado por el poder. Según Foucault, “el sexo lo explica todo”. Afirma que “a través del conocimiento de la sexualidad, la sociedad ejerce más poder sobre la vida”.

Considera también, que el poder funciona, no se posee. Por lo tanto no es propiedad, tampoco es una cosa, sino que lo define como una estrategia.

Por lo tanto, según Foucault, el poder es un conjunto que incluye y anima todas las relaciones sociales.

Afirma que el poder “No actúa por represión sino por normalización, por lo cual no se limita a la exclusión ni a la prohibición, ni se expresa ni está prioritariamente en la ley”

Finalmente su convicción sobre el poder, la define en su obra de la siguiente manera: “El poder produce positivamente sujetos, discursos, saberes, verdades, realidades que penetran todos los nexos sociales, razón por la cual no está localizado, sino en multiplicidad de redes de poder en constante transformación, las cuales se conectan e interrelacionan entre las diferentes estrategias”.

BIBLIOGRAFIA

http://www.michel-foucault.com/

http://www.foucault.info/documents/

Apuntes y diapositivas de clases del Profesor Andrés Pennycook

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