El proceso de elección vocacional: aportes para una mejor comprensión – John Arthur Broughton Giordano, Profesor de Filosofía

Jornada de Orientadores. UTEM 25 de abril 2013

Presentación

En el actual contexto de comienzos del siglo XXI,  caracterizado por  grandes y profundas transformaciones,   propias de   la complejidad que tienen  los  impactos que conllevan el desarrollo tecnológico de   la denominada  sociedad de la información y el  conocimiento   que  impactan de diversas maneras  en   sistema escolar,  es valioso poder aproximarnos   hacia la comprensión de como  las personas vivencian las etapas de  búsqueda y descubrimiento  de su  elección vocacional. Donde la realización personal y social permite aportar de la mejor manera posible hacia   la construcción  de una sociedad con mejor calidad en humanidad y en un  mayor desarrollo de  justicia social.

Para responder a nuestro propósito,  de aproximarnos a la comprensión del  proceso de elección vocacional,  es necesario por un lado tener presente  los destacados   planteamientos  elaborados  en Chile   por  Gabriel Castillo y por otro  también  considerar  los  aportes  de los principales constructos  socioculturales y psicológicos que aportan  diversos autores.

Aportes para  una mejor comprensión

El Premio Nacional de Educación del año 1997, Gabriel Castillo,   presenta  en su obra “Vocación y Orientación”, un concepto de vocación que implica una concepción que va más allá de lo que convencionalmente se comprende en la formación escolar, pues sostiene que; “El hombre no existe para sí mismo. Tampoco existe para la sociedad. El hombre-existe-en-comunidad. La búsqueda de una misión, la búsqueda de un lugar de servicio a la sociedad, lejos de ser una elección, que puede o no agregar el hombre al desenvolvimiento íntimo, es una tarea ligada a su naturaleza, es un modo de ser. El ser uno mismo y el jugar la vida por el  grupo  social son el mismo e inalienable trabajo de llevar acabo la vocación del hombre.” Por tanto, se establece que vocación individual y vocación social son maneras inadecuadas para  hacer referencia a la vocación humana, la vocación personal o en definitiva  la vocación.

De acuerdo a lo anterior, dado  que la vocación; “Es lo que el hombre tiene que ser, el proyecto de  vida que tiene que realizar, su tarea más urgente  será descubrir las líneas centrales de ese proyecto.” Le asigna a la escuela y a  sus integrantes la tarea más noble y hermosa de  transformarse en un espacio de colaboración permanente  hacia la búsqueda y descubrimiento vocacional.

Por otro lado, en cuanto a considerar algunos aportes desde las teorías, tenemos  desde los aspectos culturales generales hasta las variables del medio ambiente inmediato.

En primer lugar se presentan  por un lado  las llamadas  teorías socioculturales, que  proponen que el factor de mayor importancia que incide en el proceso de elección vocacional de un joven o una joven,  es el impacto de la cultura y de la sociedad donde vive, de la cual se aprende a valorar ciertas metas y objetivos.

De acuerdo a estas teorías, las personas  al seleccionar su   ocupación, que puede ser un oficio, una profesión o un trabajo, puede estar siendo influenciado  en mayor o menor grado por diversos sistemas sociales. A continuación  se presentan los siguientes aportes:

1) Las llamadas  “variables culturales generales” más amplias, como por ejemplo;  los valores de democracia, libertad, responsabilidad y solidaridad, que afectan los comportamientos de las personas.

2) Luego tenemos  las “variables sub-culturales”, como los valores de raza, clase social, actitudes, costumbres y otros derivados de la pertenencia a una clase social determinada o una región geográfica.

3) En seguida se dan las conocidas “variables de la comunidad”, donde vive el sujeto, sus relaciones con grupos de pares, grupos étnicos, influencias de comunidades religiosas, contactos sociales, vecindarios y otros.

4) Finalmente se encuentran las “variables del medio ambiente inmediato”, donde se ubican las instituciones organizadas en las cuales el joven y el adulto actúa constantemente y en forma más directa, como son; su familia, la escuela, la iglesia y otras.

De acuerdo a lo anterior, diversos autores nos entregan aspectos fundamentales, para una mejor comprensión de cómo los jóvenes y adultos realizan  su  proceso de elección vocacional y su correspondiente implicancia laboral. Así, desde los aportes de Lipsett, podemos afirmar que, cada uno de los niveles de la cultura y de la sociedad, afectan de diferentes modos de grados de importancia la decisión vocacional de un individuo.

Ahora bien, hay que tener en cuenta algunas consideraciones para cada uno de los subsistemas ya  mencionados. Donde, es válido afirmar que el medio cultural en que una persona se desenvuelve tiene una influencia profunda en su libertad de elección, y mínimo efecto en sus decisiones específicas con respecto a una carrera de formación técnica o profesional, en aspectos como plan de estudios o lugar de trabajo.

Por otro lado, es importante considerar que en una sociedad existan numerosas variables sub-culturales que afectan el proceso de elección  vocacional y laboral. Sin lugar a dudas, la variable más relevante es la clase social, basada en gran medida en la fuente de trabajo y el monto de sus ingresos. Todas las personas  aprenden que ciertos tipos de trabajo son más deseables y por tanto más demandados que otros desde el punto de vista del status social.

Refiriéndose a la influencia de la comunidad, es decir, de  aquellos actores, como el grupo de pares, que están más próximos a las experiencias cotidianas del individuo, pueden llegar a tener un profundo efecto en su proceso de elección vocacional y laboral, pues marcan tendencias como modelos referenciales.

En relación a la influencia del centro escolar, donde asisten los jóvenes y adultos, Crites (1958) lo considera como el agente más importante de la socialización y la “vocalización” después de la familia.

Según Millar y Form (1951) es a través de la escuela donde las personas  adquieren un sistema de valores que influyen directamente en su elección vocacional y laboral. Caplow (1954) afirma, que el sistema educacional también influye en el proceso de  elección vocacional, limitándola de la siguiente forma:

a)    Obligando al estudiante que comienza un largo curso de capacitación, a renunciar a otras áreas de formación, que también precisan de un entrenamiento intensivo.

b)    Excluyendo de la formación y ocupaciones a los estudiantes que carecen de las cualidades intelectuales (inteligencia, docilidad y aptitud), o de las características sociales que se requieran (antecedentes étnicos, conducta apropiada, educación previa).

Por último diversos psicólogos vocacionales, entre los cuales se destacan Freud y Haggard (1948) y Donald Super (1953); plantean que la familia desempeña una parte significativa en la conformación del proceso de elección vocacional y profesional.

Por otro lado, los aportes de las teorías Psicológicas sobre la Elección Vocacional  permiten aproximarnos de mejor manera en la comprensión del proceso de elección vocacional y profesional. En la actualidad las teorías más recurrentes son las siguientes:

a)    La teoría de los rasgos factoriales; este planteamiento supone que se puede lograr un acoplamiento entre habilidades, intereses y oportunidades vocacionales que se le ofrecen a los individuos.

b)    El postulado de la personalidad, afirma que habría una correspondencia entre los tipos detallados de personalidad y las características de ciertas carreras definidas. El principal autor de esta teoría es John Holland, el cual postula que las personas procuran ambientes que les permiten ejercitar sus destrezas y capacidades y valores, y afrontar problema y papeles sociales de su agrado.

De esta manera la conducta de una persona está determinada por la interacción entre su personalidad y las características de su medio. El aporte de este autor, consiste en el intento de explicar, que en nuestra realidad la mayoría de las personas pueden clasificarse en uno de estos tipos: realista, investigador, artista, social, emprendedor y convencional. Además de afirmar que en definitiva, la elección vocacional es expresión de la personalidad.

c)    El enfoque del concepto de sí mismo, cuyo aporte consiste en comparar una imagen del área ocupacional con la imagen de sí mismo. Esta teoría fue propuesta y desarrollada por Donald Super (1953) el cual basó la formulación de su postulado en diez proposiciones, éstas reflejan su uso del enfoque de rasgos y factores. La teoría de sí mismo, permite hacer una interpretación de la elección como fenómeno evolutivo y su asociación con el movimiento de orientación profesional-laboral.

Específicamente, Super postula  una  concepción de elección vocacional como proceso, por eso sugiere que el término “desarrollo” sea utilizado como “elección”, “ingreso” y “adaptación”. Además, introdujo el concepto de madurez vocacional, pues en la medida que la persona madura vocacionalmente, atraviesa una serie de estadios, que corresponden a alguna fase en el desarrollo de su concepto del yo.

Se considera a una persona más o menos madura en su vocación, según el punto en que hace frente a las tareas evolutivas de un estadio de la vida.

Con todo, es fundamental concebir en la perspectiva de este autor, que la elección vocacional es un proceso dinámico que se va generando durante las etapas  de maduración de la persona, en constante interacción con el desarrollo integral, tanto social, intelectual, emocional como biológico. En cada etapa de dicho desarrollo los jóvenes y adultos  se ven enfrentados a las diferentes “tareas vocacionales” que constituyen un aprendizaje específico en esta dimensión.

De esta manera a partir de la formulación de algunos elementos psicosociales que se presentan en la constitución vocacional en la etapa de desarrollo de las personas, es válido afirmar que tanto las teorías socioculturales, como las teorías psicológicas aportan claves significativas para comprender de manera más adecuada como se realiza el proceso de elección vocacional y laboral con toda su singularidad. También nos permite dimensionar en forma justa y equilibrada la explicación de las variables de estímulos (cultura y comunidad), las variables orgánicas (herencias, tipo corporal) y las variables de respuesta (aptitudes, intereses y personalidad), en cuanto permiten enriquecer en forma global y específica a comprensión del proceso de discernimiento y elección vocacional.

En definitiva, no se trata de entregar recetas, pues cada persona  con toda su historia, expresa y proyecta junto con sus sueños y esperanzas su propia realidad. Así, todo aporte conceptual y apoyo técnico-práctico,   tendrá verdadero sentido en la medida que tenga como centro a la persona en comunidad,  con toda su misteriosa y asombrosa  existencia.

Ahora bien, recogiendo todos los aspectos  desarrollados anteriormente,  constituyen las miradas, que van  desde el planteamiento de Gabriel Castillo hasta    las diversas teorías,  nos permiten comprender de mejor manera como los jóvenes y adultos  desarrollan  su proceso de elección vocacional y laboral.

 Algunas Sugerencias para poner en práctica en el desarrollo escolar.

Con todo, desde los planteamientos de Gabriel Castillo sobre la vocación y los aportes recogidos,   estamos en condiciones de sugerir algunas acciones prácticas,  para apoyar desde el quehacer de la Orientación y  las correspondientes “tareas-funciones”,  el proceso de elección vocacional y profesional de los y las estudiantes.  Por tanto, se sugiere:

Estar atentos a los requerimientos específicos que establezcan en su accionar tutorial los “profesores jefes”. Esto implica poder contar con  materiales de apoyo, instrumentos de evaluación que permitan  la  detección de intereses, y las competencias relacionadas con el desarrollo del aprendizaje escolar efectivo  y su correspondiente entorno familiar.

Trabajar de manera colaborativa en el diseño e implementación de los correspondientes programas de orientación, articulando las miradas y expectativas de los “profesores jefes”, los docentes y los integrantes de los  equipos de gestión.

En conjunto con las labores de apoyo técnico-pedagógicas, establecer las instancias y procedimientos que lleven al desarrollo de una  permanente evaluación, para reforzar y retroalimentar los procesos implementados.

Gestionar y articular las relaciones formales con las redes de apoyo del entorno próximo y lejano de la escuela. Esto requiere coordinaciones desde las institucionales locales como es el caso con   los respectivos departamentos municipales de educación,  hasta los ámbitos de política nacional y  el Ministerio de Educación.

Colaborar y apoyar la gestión de las instancias  de actualización docente en temas de interés docente-profesional. Esto conlleva a explorar y formalizar  la vinculación con Universidades y Centros de Desarrollo e Investigación.

Apoyar la gestión para fortalecer el desarrollo orientado hacia  la consecución de una mejor convivencia en el ámbito escolar y su entorno próximo. Esto implica que cada centro escolar, en el  rescate de la humanidad común  y el buen vivir de todos sus integrantes, descubra su  identidad y desarrolle vocación.

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