La nueva mayoría

La construcción de una nueva mayoría, resulta. Una demanda esencial para configurar la nueva república, en un nuevo pacto cívico-ciudadano.
Como configurar una nueva mayoría si la anterior Concertación más pequeña, tuvo sendas dificultades para coordinar una sola línea de acción disciplinada y uniforme.

La mayoría necesariamente debe ser plural y amplia, donde todas las corrientes, partidos y movimientos ciudadanos tengan cabida.

La proclamación de la candidatura presidencial de Michelle Bachelet y la creación de una nueva mayoría político-ciudadana que le de sustento y legitimidad a su futuro gobierno, debe necesariamente configurarse sobre la base de incluir a todos los que están a la izquierda de la derecha, pero que sintonicen con las demandas ciudadanas en materias de educación, salud, previsión, equidad, participación y representación cívica, que pasa por un nuevo pacto institucional que acoja estas demandas y permita al Estado la conducción de las mismas en pos del Bien Común y la disminución de las desigualdades que generó el anterior pacto.

Recordemos que el pacto que nos permitió salir de la Dictadura de Pinochet, fue estructurado sobre la base de mantener la institucionalidad creada bajo la batuta de Jaime Guzmán, la decididamente desconfiaba de la voluntad popular y de los
partidos políticos para canalizar las demandas ciudadanas, confiando la conducción política a una elite de ideologizados burócratas conectados con los grandes grupos de poder empresarial.

La nueva mayoría, para que sea sustentable en el tiempo debe tener una base popular, de allí que la candidata Bachelet, parta su campaña desde la base municipal que recoja inquietudes y demandas de la base cercano a los ciudadanos. De allí que se hable de una mayoría ciudadana.

Ahora, en la democracia contemporánea la conducción por muy carismática que sea, requiere el concurso de los partidos políticos, que son las fuerzas que organizan el debate y canalizan las propuestas en la toma de decisiones sobre políticas públicas y discusión de las leyes, por lo que no es viable una propuesta que no contemple a los partidos políticos.

Pero así como no es posible excluir a los partidos políticos, tampoco lo es, respecto de los movimientos sociales y ciudadanos, que no se han estructurado en partidos políticos, principalmente los estudiantes que constituyen una fuerza dinámica y emblemática, que da vitalidad y legitimidad a cualquier proyecto. Es por ello que la incorporación de los jóvenes universitarios y secundarios en las políticas públicas no es baladí.

La nueva mayoría deberá configurarse necesariamente luego de las primarias del 30 Junio, cuando todos los partidos de oposición consoliden una única postulación presidencial y una misma lista parlamentaria, que deberá demostrar que ha aprendido la lección, esto es, que no deben apartarse de la base social, para diseñar y ejecutar las políticas públicas. Sólo después de esta fecha se podrá tener la transversalidad ideológica necesaria para configurar una Nueva Mayoría, que permita una gobernabilidad y sustentabilidad al nuevo gobierno, que será algo más que la Concertación, pero que los partidos de esta son los ejes indiscutibles de ese sustento.

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